La nueva etapa ofensiva de los Tampa Bay Buccaneers ya tiene rostro, voz y rumbo claro. Zac Robinson fue presentado oficialmente como coordinador ofensivo y dejó un mensaje contundente: este ataque se va a construir desde la energía, la agresividad, la adaptación al talento y la plena confianza en Baker Mayfield como líder absoluto.
La rueda de prensa introductoria no fue un simple trámite. Fue toda una declaración de intenciones. Robinson transmitió cercanía, convicción, conocimiento profundo del juego moderno y una visión clara de cómo quiere que funcione esta ofensiva desde el primer día.
Un comienzo personal que define su filosofía
Robinson abrió su comparecencia agradeciendo el apoyo de su familia, en especial de su esposa y de sus hijos, dejando claro que para él el fútbol es inseparable del entorno humano que lo rodea. Un detalle que encaja perfectamente con la cultura que Todd Bowles y Jason Licht han construido en Tampa durante los últimos años.
Desde ahí, el mensaje fue claro: ilusión máxima por llegar a una franquicia con historia, ambición y un vestuario preparado para competir ya.
Baker Mayfield, el eje absoluto del proyecto
Uno de los grandes focos de la presentación fue Baker Mayfield. Robinson no escondió su entusiasmo por reencontrarse con él tras su etapa juntos en los Rams, y dejó una de las reflexiones más potentes de toda la rueda de prensa:
“Sé el jugador que es, sé el talento que tiene, pero sobre todo está hecho del material correcto.”
La anécdota del cuaderno lleno de anotaciones, subrayados y códigos de colores refleja a la perfección la mentalidad del quarterback. Para Robinson, Baker no solo es talento físico, sino liderazgo, trabajo obsesivo y capacidad para elevar al grupo.
El nuevo OC quiere explotar aún más la movilidad del quarterback, especialmente en terceros downs, bootlegs y jugadas de extensión:
“Su habilidad para lanzar en movimiento es probablemente la mejor de toda la liga.”
Los números respaldan esa visión. En 2025, Mayfield logró 382 yardas de carrera, con una conversión del 72,4% en terceros downs corriendo, uno de los mejores registros de toda la NFL. Robinson quiere que ese factor sea todavía más determinante en 2026.
Continuidad, evolución y ADN McVay
Aunque llega tras la salida de Liam Coen, Robinson dejó claro que habrá continuidad en los principios ofensivos, pero también evolución. Su formación bajo el sistema de Sean McVay marca su identidad: juego equilibrado, lectura post-snap, rutas precisas, engaño constante y agresividad inteligente.
“Hay más de una forma de mover el balón”, explicó, dejando claro que su esquema se adaptará al talento disponible, no al revés. Eso implica ajustes semanales, flexibilidad táctica y un ataque que buscará constantemente las debilidades del rival.
El mensaje fue rotundo: jugadores por encima de jugadas.
Mike Evans, una prioridad evidente
Sin entrar en detalles contractuales, Robinson dejó claro su deseo de contar con Mike Evans en su nuevo proyecto. Su respeto por el receptor franquicia fue evidente, consciente de lo que representa tanto en producción como en liderazgo.
Aunque evitó profundizar, su mensaje fue inequívoco: tener a Evans en este ataque lo cambia absolutamente todo.
Una ofensiva cargada de talento
Robinson no ocultó su entusiasmo por el roster ofensivo que hereda:
- Línea ofensiva: Liderada por Tristan Wirfs, al que definió sin rodeos como “el mejor tackle de la NFL”.
- Wide receivers: Versatilidad total, profundidad, velocidad y variedad de perfiles.
- Running backs: Especial mención a Bucky Irving por su capacidad en carrera y pase.
- Tight ends: Grupo sólido y fiable, a la espera de resolver la situación contractual de Cade Otton.
El nuevo coordinador lo resumió con una palabra: bendición.
Emeka Egbuka y el salto al estrellato
Otro de los nombres propios fue Emeka Egbuka. Robinson se mostró convencido de que su segundo año puede ser explosivo, destacando su versatilidad, talento en rutas y capacidad tras la recepción.
Tras un año rookie espectacular, el nuevo esquema puede potenciar todavía más su impacto, convirtiéndolo en una de las piezas clave del ataque aéreo.
Filosofía: energía, agresividad y disfrute
Si hubo un concepto que Robinson repitió una y otra vez fue el de play energy. Quiere una ofensiva que juegue con intensidad máxima, que ataque constantemente y que disfrute del proceso.
Ese enfoque encaja de forma natural con la identidad que Bowles ha consolidado: un equipo físico, competitivo, resiliente y mentalmente fuerte.
Ventaja táctica: conocimiento total de la NFC South
Su paso reciente por Atlanta le da un conocimiento privilegiado de las defensas divisionales. Robinson conoce esquemas, tendencias y ajustes, algo que puede marcar diferencias importantes en una división extremadamente igualada.
Un proyecto listo para competir ya
Robinson no llega para reconstruir. Llega para optimizar una estructura ya competitiva. Los Buccaneers han ganado dos títulos divisionales consecutivos y se han quedado fuera del tercero por desempate. El margen de mejora existe, pero la base es sólida.
La sensación que deja su presentación es clara: este ataque puede dar un salto cualitativo importante en 2026.
Baker Mayfield tiene continuidad, la línea ofensiva es élite, el arsenal de playmakers es profundo y el nuevo coordinador aporta una mezcla ideal de innovación, experiencia y mentalidad ganadora.
Tampa no empieza de cero. Tampa quiere ir un paso más allá.
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